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de onda? con quién? conmigo, o con los narcos?



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Ahora sí, hoy volvemos a la acción con un nuevo post temático, en este caso dedicado al post-rock. Como toda etiqueta, el término post-rock se ha ido poniendo cada vez más confuso desde que algún as de la nomenclatura (hay un par disputándose su paternidad) lo acuñara. Hoy en día, se da en llamar post-rock a aquello que utilice instrumentos no propios de la tradición rockera, sea completamente instrumental, evoque reminiscencias de la música clásica, presente pasajes casi inaudibles, y quién sabe cuántas cosas más. Pero por otro lado, el señor que tiene la máquina de etiquetar no es tan rígido y vigilante, así que se engloba como post-rock a bandas que cumplen algunas de estas condiciones, a la vez que incumplen otras zarpadamente. Hay bandas de post-rock electrónicas, las hay con guitarra-bajo-batería, las hay con violines y cellos, con voces y sin voces, con samples y sin samples, y terminamos llegando a la conclusión de que no necesitábamos comprar esa máquina etiquetadora, y que la próxima vez nos podemos ahorrar unos pesos.
En mi opinión, lo que mejor vincula a bandas de post-rock de estilos distintos, es un mismo ánimo, que, ya que rotular es gratis, llamaría 'solemnidad conmovedora'. Lo que este post, y algunos posts futuros que buscarán ampliar esta temática, pretenden lograr, es exponer distintas ofertas de post-rock, desde las más eminentes hasta otras más recientes y/o inaccesibles, para que cada uno se forme su propia opinión.
Vamos con los discos.

MOGWAI - "Happy Songs for Happy People" (2003)
Mogwai viene a ser el Maradona del post-rock (Godspeed You! Black Emperor sería el Pelé, entonces), así que por qué no empezar por ellos. Claro que esta reseña va a ser más parcial que cualquier otra. Es que Mogwai es, probablemente, mi banda favorita desde hace un par de años. Y es que éste, además, es mi disco favorito de ellos. E incluye, por si esto fuera poco, Killing All the Flies, el tema más lindo jamás compuesto (opinión que pueden no compartir, pero que es totalmente sincera partiendo de mí). Y si se preguntan por qué, dado todo esto, no posteé este disco antes, bueno, yo también me lo pregunto. Pero confíen en mí cuando les digo que es absolutamente fundamental.
En lo que respecta a determinar qué clase de post-rock hacen estos escoceses, se trata de una banda de instrumentos rockeros por definición. Batería, bajo, uno que otro sampleo, y lo más importante, las tres guitarras. Sin embargo, hay que resaltar el uso que se le da a esta composición. Destaquemos que las guitarras jamás tocan un acorde, y mucho menos se abocan a solos desmedidos. La constante consiste en las tres tocando arpegios sumamente simples pero bonitos, y alternándose el primer plano sonoro, no minuto a minuto, sino segundo a segundo, lo que produce un entramado, en el cual la melodía no está llevada por ninguna, sino por la acción conjunta de las tres. De esta manera, Mogwai construye temas conmovedores y sublimes, en cuyo devenir disponen lo que se ha convertido en el sello característico de la banda, llamado, muy elocuentemente, quiet-loud-quiet-loud.
De más está decir entonces que, a la hora de hablar de post-rock, tanto por la calidad, como por el peso que han tenido en el crecimiento del género, hay que empezar por ellos. Acordate que dije FUNDAMENTAL.
Ideal para escuchar entre estalactitas y estalagmitas.


A SILVER MT. ZION - "Born into Trouble as the Sparks Fly Upward" (2001)
Y ya que en la review anterior mencionábamos a GY!BE, nótese que su importancia es tal que dejan una huella en este post sin que haya un disco de ellos. GY!BE es sin duda la cabeza de una de las escenas más relevantes dentro del post-rock, tal es la de Montréal. Banda colectiva de ideología medio globalifóbica y anarco, originó cantidad de proyectos paralelos, tales como Fly Pan Am, Set Fire to Flames (del que posteé un disco hace ya tiempo); y la que hoy nos ocupa, quizá la que tuvo mayor trascendencia, de las que conforman este tandem. A Silver Mt. Zion surge de miembros de GY!BE que querían extender una propuesta; extensión que al parecer no terminaba de cuajar dentro de la voluntad colectiva del grupo-madre.
¿Qué clase de post-rock hace, entonces, A Silver Mt. Zion? Éste es uno de los casos de instrumentación no rockera. Los temas están recargados de cellos y violines, y pianos ocasionales, que en cada tema conforman un leitmotiv. Tratándose de temas bastante largos, el leitmotiv de cada caso se construye y deconstruye, se aclara y se embarra, nace o muere en cantos de pájaros o pasajes poéticos recitados. E incluso hay casos de temas con letra, siendo esto probablemente lo que menos encajaba en la propuesta de GY!BE. Pero no se sorprendan, ya que esto siempre es coherente con la onda nostálgica, solemne y sufrida, tratándose de borborigmos cuasi alcohólicos, enredados en cuerdas que se ponen cada vez más podridas. Porque al fin y al cabo se trata de eso, de pudrir lo calmo, y de calmar lo podrido. Una y otra vez.
Ideal para escuchar en un congreso de ermitaños.


MASERATI - "The Language of Cities" (2002)
Pero ahora dediquémonos a una banda mucho menos difundida, al punto de que, a pesar de los años que llevan en actividad, es poquísima la información sobre ellos que se pueda encontrar en nuestra querida red. Maserati es originaria de Athens, Georgia, ciudad que ni nos sonaría, si no fuera porque, para lo pequeña que es, dio origen a cantidad de bandas transcendentes (léase B-52's, R.E.M., Of Montreal, Neutral Milk Hotel y Olivia Tremor Control, entre otras). Sin embargo, es poco lo que estos muchachitos tienen que ver con la herencia local (o las herencias, mejor dicho), ya que se alinean más en la onda de Tortoise, es decir, en la escena post-rocker de Chicago, que representa la línea más fundacional y menos barroca de esto que ahora ponemos todo junto en la misma bolsa.
Yendo al sonido, Maserati se compone de dos guitarras, bajo y batería, que si bien construyen y deconstruyen, como es una constante en el género, lo hacen desde otro ángulo. Sus texturas (alerta, periodismo de rock explícito) contribuyen también a melodías tipo leitmotiv que crecen y amenguan (ya quedó claro que no tiene sentido pretender estrofa / puente / estribillo), pero en este caso las guitarras alcanzan picos más agresivos, a la vez que la batería marca un tempo un poquito más jazzero, que a veces se desfasa deliberadamente de los exabruptos guitarreros. Y todo esto da lugar a un disco que, si bien no es sumamente original, en tanto que se apoya en recursos típicos del género en la década pasada, es redondo, y nos libra de los lugares comunes actuales, como la candidez de Sigur Rós o la simpleza de Explosions in the Sky, que tantos vienen casi calcando.
Ideal para escuchar tomando Bardahl del pico.


CLINT MANSELL W/ THE KRONOS QUARTET & MOGWAI - "The Fountain OST" (2006)
Y para terminar, se me cuela dentro del post una banda sonora, pero que va perfecto con la tónica de lo que hoy nos convoca. Sólo que, esta vez, hay que empezar por la película.
The Fountain es la última de Darren Aronofsky, cuyas dos anteriores fueran Pi y Requiem for a Dream. En todos los casos, la música original (excelente siempre, debo agregar) fue compuesta por Clint Mansell, ex bajista de una banda insignificante cuyo nombre ni recuerdo, y que empezó a dedicarse a esto a partir de Pi, ya que aparentemente era amigo de Aronofsky desde antes. Para Requiem for a Dream, Mansell empezó a trabajar codo a codo con el Kronos Quartet, a cuya disposición puso sus composiciones, logrando resultados excelentes. Y en este caso la colaboración se repite, incorporando a Mogwai en momentos del disco. ¿Cómo no iba a quedar bien?
La música, como corresponde a la película, es un flor de bajón. En este caso, como en los demás de este post, pero también como en cualquier otra banda sonora original, hay mucho leitmotiv (creo que nunca había usado tanto esta expresión en toda mi vida). Y como en todo soundtrack, a diferencia de los discos que conforman este post, el leitmotiv principal (romántico y ultra-trágico) se presenta, en variantes, a través de distintos temas. El resultado es un sonido mucho más despojado que los demás que te ofrezco hoy, exceptuando la aparición del sello característico de Mogwai, en los momentos de explosión de algunos temas, que coinciden con las escenas culminantes de la peli, para ponernos la pielcita de gallina(?). Conclusión: Mansell no sólo lo hace cada vez mejor, sino que además no es ningún boludo a la hora de hacerse amigos. Discazo.
Ideal para escuchar narrándole tus desdichas al bartender que finge prestar atención.


BTW: En casi todos estos discos implementamos un webhosting nuevo, cuya gracia es que no alberga los archivos, sino que los sube a varios webhostings él solito, y te da todos los links para que elijas. Espero que les funcione bien, y si no, ya saben, me chiflan.

Leandro